martes, 8 de junio de 2010

¡Ya es primaveras en el Cortinglés!

Residuos via LDNM, y aqui el demoledor TEXTO COMPLETO

El Primavera Sound cumple 10 años y eso me hace sentir fatal. Significa, como he leído esta mañana en un periódico gratuito, que es “un modelo consolidado”. Significa, si atacamos la misma idea desde el ángulo opuesto, que en 10 años no ha habido ni, a este lado, oposición suficiente ni, al otro, una experiencia lo suficientemente mala. Duele tanto por nuestra inutilidad como por su conformismo. 

Esperaba que al final la gente se hartase, por los motivos evidentes: por el precio, por esa cerveza cara, mala y caliente en vasos de plástico, por ese sentimiento de náusea ante el aborregamiento post-industrial planificado, por el empacho ante el surtido de bandas indie a granel, sin ton ni son, embozadas gaznate abajo mediante embudo publicitario.

Oh, sí, pensé que  la gente se hartaría y volveríamos a ver a bandas de fuera en pequeños clubs y a precios razonables. Volverá lo bueno. Seguro que volverá. Tengo esperanza en la raza humana, se ve que aún no he releído a Gunter Anders las veces suficientes.

(...)

Hay otros aspectos igualmente detestables en el negocio: los contratos de exclusividad, el uso de un espacio con la carga simbólica negativa del forum, los esponsors… pero todos ellos empalidecen al lado de la inmensa maniobra de capitalización, centralización y monopolio que es el festival en sí.
10 años del primavera, sí, pero algunos no tenemos nada que celebrar.