He acabado de leer el interesantísimo libre de David Lindley, titulado "Incertidumbre". Es un libro más que recomendable por varias razones: en primer lugar, está muy bien traducido quitando un par de erratas, cosa muy de agradecer en literatura científica, y lo que es más importante, es un magnífico libro de divulgación sobre que son exactamente la física y la mecánica cuántica.
Debería ser de lectura obligatoria en cualquier carrera relacionada con las Ciencias Sociales, para intentar paliar en cierta medida ese nocivo relativismo que las asola desde hace tiempo (intentándo basarse muchas veces en torpes lecturas de lo que implica a nivel epistemológico la cuántica), y cuya máxima expresión son aseveraciones del tipo "la ciencia es cultural", así como las lecturas totalmente sesgadas de Thomas Kuhn y su propuesta de "paradigmas científicos". Este libro es el complemento perfecto a la demoledora recopilación "Mas allá de las Imposturas Intelectuales. Ciencia, filosofía y cultura" de Alan Sokal, pero mucho más entretenido y fácil de leer.
Incertidumbre es la crónica del nacimiento y la evolución de uno de los descubrimientos más significativos en la historia de la ciencia moderna y retrata la pugna desatada entre ideas y personalidades contrapuestas. En 1927, el joven físico alemán Werner Heisenberg introducía el principio de incertidumbre, desafiando el paradigma científico imperante desde hacía siglos. A partir de sus propios descubrimientos sobre la teoría cuántica, demostró que, en muchas mediciones físicas, tan solo se obtenía una porción de información al precio de perder otra. El principio de Heisenberg implicaba que los conceptos científicos no son absolutos, sino que su significado depende de los experimentos realizados para su obtención. De esta manera, se minaba la creencia de que la ciencia podía revelar el mundo físico con una precisión y detalle sin límites y se contraponía directamente a la posición del reverenciado Albert Einstein.

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