Vamos con un previo: nunca he estado en un grupo de hombres y, aunque he hablado varias veces con algunas personas que están o han estado en alguno de ellos, no me queda demasiado claro su funcionamiento interno, desarrollo de ¿tareas? y objetivos últimos.
Por tanto, lo primero que hay que reconocer es que estoy hablando con gran desconocimiento de causa. Por otro lado, que todos los grupos de hombres de los que tengo constancia estén promovidos y en gran medida integrados por hombres que se mueven en ámbitos de izquierda, y en concreto, en esa "izquierda a la izquierda de la izquierda", a mi me da que pensar, y mucho. O simplemente puede ser que mis prejuicios patriarcales me impidan ver el tema con un mínimo de distancia... Sea lo que sea, avisados quedan.
Por tanto, lo primero que hay que reconocer es que estoy hablando con gran desconocimiento de causa. Por otro lado, que todos los grupos de hombres de los que tengo constancia estén promovidos y en gran medida integrados por hombres que se mueven en ámbitos de izquierda, y en concreto, en esa "izquierda a la izquierda de la izquierda", a mi me da que pensar, y mucho. O simplemente puede ser que mis prejuicios patriarcales me impidan ver el tema con un mínimo de distancia... Sea lo que sea, avisados quedan.
Sigamos. Cuando se cuestiona lo más mínimo cualquier tipo de iniciativa relacionada con el feminismo en sentido amplio, inmediatamente hay que apresurarse a explicar que uno no es (demasiado) machista, por la que te pueda caer. Una buena jugada para no parecer machista es reconocer que hay machismo, porque los machistas dicen que ya no hay machismo (no se si me siguen, buffff). Pues vamos a ello: yo considero que vivimos en una sociedad que presenta muchos rasgos machistas, unos más evidentes y otros menos, pero innegables.
Y que los movimientos sociales, a pesar de sus imposturas como esos "¿estamos todas de acuerdo?" en asambleas con un 90% o incluso un 100% de hombres, no están exentas en absoluto de exactamente los mismos males que el resto de las aventuras colectivas, del tipo que sean, integradas por simples mortales. Hablamos de los diferentes tipos de implicación que se dan, las diferentes formas de entender el proyecto, las envidias, personalismos, camarillas, luchas por el poder, “flirteo” entre “compañeros” y por supuesto… machismo.
La RAE refleja el machismo como “actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”. Es una definición que a mí me parece correcta, y puede que a otra gente incompleta. Pero está bien tener un pie en la RAE cuando se discute de algo así, porque cuando de feminismo se trata antes o después sale el tema del machista lenguaje castellano, ese que “el femenino hace las veces de término marcado, tal y como atestigua su empleo restringido a entornos en que los únicos sustantivos relevantes para la concordancia que se hallan presentes son de ese género” (texto imprescindible, Género y Arrobas).
Hablo de memoria, pero una vez creo que alguien comentó que los falsos problemas generan falsas soluciones. Eso se reflejaba en el contexto de una discusión sobre el uso de arrobas (“compañer@s, todos a la huelga”), donde se exponía como falsa solución a un falso problema el uso de las arrobas: ¿¡cómo demonios se lee un texto con arrobas!? Y hablando de falsos problemas y falsas soluciones, de repente hemos llegado de manera natural y sin grandes traumas al debate sobre los grupos de hombres.
Los hombres tenemos muchas relaciones sociales, pero muy pocas de ellas con la suficiente cercanía y complicidad como para poder intercambiar nuestras inquietudes personales. O, al menos, muy pocas de ellas se dan con otros hombres, sí más con mujeres. Qué son los grupos de hombres
Damas y caballeros, hete aquí un posible falso problema. Si los grupos de hombres estuvieran integrados por aguerridos “repartidores” y/o "caza-cerdos" de la Coordinadora Antifascista, el párrafo anterior cobraría bastante sentido. Pero cuando los usuarios -así, en masculino, porque son todos hombres- de los grupos de hombres son personas que se relacionan habitualmente con mujeres, militan, trabajan, tienen relaciones con ellas… ¿por qué esa necesidad imperiosa de montar un grupo de hombres?, ¿por qué esa segregación auto-impuesta para hablar de ciertos temas, de manera colectiva y en público?
Si alguien quiere relacionarse sólo con hombres, la aproximación es muy fácil: basta con decir que se va a montar una partida de juegos de rol... es casi segura la nula asistencia de mujeres.
Si alguien quiere relacionarse sólo con hombres, la aproximación es muy fácil: basta con decir que se va a montar una partida de juegos de rol... es casi segura la nula asistencia de mujeres.
CONTINUARÁ
2 comentarios:
Bena chatin, soy Destru. Creo que no puedo dar una gran respuesta personal a tu pregunta, pero este texto que te pongo me parece muy clarificador y una respuesta excelente a entrada del blog.
http://barcelona.indymedia.org/newswire/display_any/385597
Destructo por aquí, todo un honor.
Pues le echo un ojo al texto que me pasas y lo tengo en cuenta para la segunda parte.
Un abrazo y gracias.
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