Si, amigas y amigos, pasen ustedes de eso del sexo tántrico y de estupideces como la del orgasmo seco o "eyacular para adentro", como dice el chorras de Sánchez-Dragó. Vamos a enumerar brevemente los diferentes tipos de sexo que tienen los habitantes de Malasaña y aledaños, para alegría y solaz de la descentrada audiencia de este/nuestro blog.
Sexo táctico: en esto del sexo, hay una acusada tendencia a confundir táctica y estrategia. Por ejemplo, si lo que queremos es tener una relación estable, duradera y -por lo menos en aparencia- monógama, tenemos que pensar en términos estratégicos, es decir, a medio y largo plazo.
Por tanto, podemos decir que el sexo estratégico se sirve del sexo táctico para lograr sus fines, ya que este último funciona en el corto plazo, en lo inmediato: cuando están cerrando el bar, vamos.
Ejemplifiquemos: puede que para practicar sexo estratégico con A, tengas que previamente practicar sexo táctico con B, C o incluso D, con vistas a demostrar tus aptitudes, que se vaya dando a conocer tu tálamo, llamar la atención, dar celos... ¿me siguen hasta aquí?
Sexo estratégico: todo un arte, que no está al alcance de todo el mundo. Si cualquiera, mal que bien, algún fin de semana es capaz de conseguir algo de sexo (táctico o no) gracias a la ingesta masiva de alcohol o al minoreo de drogas, la implementación del sexo estratégico es harto complicada.
Partimos de la base que el sexo estratégico se basa en la reiteración, es decir, el conseguir practicar sexo de manera cíclica y/o a intervalos más o menos regulares con una persona o personas, a lo largo del tiempo y el espacio.
Por tanto, que quede desde ya claro a las y los lectores que el sexo estratégico monogámico es sólo una de las posibles implementaciones de éste, no siendo necesariamente ni la más habitual ni la más recomendable. Por cierto, el sexo estratégico, para ir aclarándonos, es totalmente opuesto a los nocivos follamigos.
Follamigos: tipo de relación que debería estar más ilegalizada que Batasuna o la Ketamina. Sus bases teóricas vienen del casposo refranero hispano ("el perro del hortelano...") y su abobinable praxis parece sacada de la decadencia de Melrose Place.
Hay gente que se cree muy moderna y graciosa por tener follamigos, es decir, persona/s con los mismos referentes estéticos y/o "culturales" con la que practican sexo de manera esporádica.
La idea-fuerza que subyace a las críticas a los follamigos es que cortocircuitan la mayoría de las veces complejos proyectos de sexo estratégico, con sus consabidos episodios de sexo táctico, y generan un "ruido de fondo" del que es muy difícil extraer "señal" (sexo) a las gentes de fuera de los grupos de los endogámicos follamigos.
Hay que hacer notar que los grupos de follamigos se asemejan a una cama redonda, pero que en vez de cambiar de pareja en una misma sesión, lo van haciendo a lo largo del mes...
Poligamia monoparental: es la que practican los líderes de colectivos antisistema y los porteros de discoteca. Es un tipo de sexo poco interesante, ya que consiste simplemente en un macho-alfa bien definido (okupa, ecologista, antifascista, portero del Space...) que va teniendo episódicos encuentros sexuales con las mujeres de su alrededor, que, si bien a un observador poco avezado le puede parecer que es un rollo de follamigos o incluso de sexo estratégico, no tiene nada que ver.
Los machos-alfa antes descritos practican sexo de manera oportunista, ventajista y totalmente vinculada al medio: en cuanto abandonan el colectivo de referencia y/o la discoteque de turno, se acabó lo que se daba, por lo que podemos afirmar sin rubor que la poligamia monoparental es un fenómeno de nulo interés científico.
Sexo con Wannabes/sexo gimnástico: proseguimos descendiendo por los círculos infernales de Dante -ahora debemos de estar por el peor, el de los fraudulentos-. Wannabe, término molón y poser que alude al "quiero y no puedo". Es decir, "quiero ser una máquina sesuarrl y no puedo".
Una vez más, hay que hilar muy fino para no confundir los episodios de sexo gimnástico que practican las y los Wannabes con posibles conatos de sexo táctico, simplemente porque... las y los Wannabes ni se plantean esas cosas.
Las y los Wannabes sexuales (y no estamos hablando de una raza de Bonobos) son oscuros personajes que coitan como si les estuviera rodando una cámara, con vistas a un hipotético porno casero mental, y anteponen siempre una pretendida estética postural durante el coito a la efectividad, duración o calidad del orgasmo, con posturas que parecen sacadas de El Potro se desboca (alocado pornete del ínclito Poli Díaz).
Huyan de esta gente, su calidad sexual ganará enteros... Finalizamos ya, no sin antes recordar que con las contribuciones y comentarios sobre sexo de la audiencia descentrada, podremos plantearnos una segunda parte sobre prácticas sexuales de Malasaña y aledaños en este siglo XXI.
Saludos.
Sexo táctico: en esto del sexo, hay una acusada tendencia a confundir táctica y estrategia. Por ejemplo, si lo que queremos es tener una relación estable, duradera y -por lo menos en aparencia- monógama, tenemos que pensar en términos estratégicos, es decir, a medio y largo plazo.
Por tanto, podemos decir que el sexo estratégico se sirve del sexo táctico para lograr sus fines, ya que este último funciona en el corto plazo, en lo inmediato: cuando están cerrando el bar, vamos.
Ejemplifiquemos: puede que para practicar sexo estratégico con A, tengas que previamente practicar sexo táctico con B, C o incluso D, con vistas a demostrar tus aptitudes, que se vaya dando a conocer tu tálamo, llamar la atención, dar celos... ¿me siguen hasta aquí?
Sexo estratégico: todo un arte, que no está al alcance de todo el mundo. Si cualquiera, mal que bien, algún fin de semana es capaz de conseguir algo de sexo (táctico o no) gracias a la ingesta masiva de alcohol o al minoreo de drogas, la implementación del sexo estratégico es harto complicada.
Partimos de la base que el sexo estratégico se basa en la reiteración, es decir, el conseguir practicar sexo de manera cíclica y/o a intervalos más o menos regulares con una persona o personas, a lo largo del tiempo y el espacio.
Por tanto, que quede desde ya claro a las y los lectores que el sexo estratégico monogámico es sólo una de las posibles implementaciones de éste, no siendo necesariamente ni la más habitual ni la más recomendable. Por cierto, el sexo estratégico, para ir aclarándonos, es totalmente opuesto a los nocivos follamigos.
Follamigos: tipo de relación que debería estar más ilegalizada que Batasuna o la Ketamina. Sus bases teóricas vienen del casposo refranero hispano ("el perro del hortelano...") y su abobinable praxis parece sacada de la decadencia de Melrose Place.
Hay gente que se cree muy moderna y graciosa por tener follamigos, es decir, persona/s con los mismos referentes estéticos y/o "culturales" con la que practican sexo de manera esporádica.
La idea-fuerza que subyace a las críticas a los follamigos es que cortocircuitan la mayoría de las veces complejos proyectos de sexo estratégico, con sus consabidos episodios de sexo táctico, y generan un "ruido de fondo" del que es muy difícil extraer "señal" (sexo) a las gentes de fuera de los grupos de los endogámicos follamigos.
Hay que hacer notar que los grupos de follamigos se asemejan a una cama redonda, pero que en vez de cambiar de pareja en una misma sesión, lo van haciendo a lo largo del mes...
Poligamia monoparental: es la que practican los líderes de colectivos antisistema y los porteros de discoteca. Es un tipo de sexo poco interesante, ya que consiste simplemente en un macho-alfa bien definido (okupa, ecologista, antifascista, portero del Space...) que va teniendo episódicos encuentros sexuales con las mujeres de su alrededor, que, si bien a un observador poco avezado le puede parecer que es un rollo de follamigos o incluso de sexo estratégico, no tiene nada que ver.
Los machos-alfa antes descritos practican sexo de manera oportunista, ventajista y totalmente vinculada al medio: en cuanto abandonan el colectivo de referencia y/o la discoteque de turno, se acabó lo que se daba, por lo que podemos afirmar sin rubor que la poligamia monoparental es un fenómeno de nulo interés científico.
Sexo con Wannabes/sexo gimnástico: proseguimos descendiendo por los círculos infernales de Dante -ahora debemos de estar por el peor, el de los fraudulentos-. Wannabe, término molón y poser que alude al "quiero y no puedo". Es decir, "quiero ser una máquina sesuarrl y no puedo".
Una vez más, hay que hilar muy fino para no confundir los episodios de sexo gimnástico que practican las y los Wannabes con posibles conatos de sexo táctico, simplemente porque... las y los Wannabes ni se plantean esas cosas.
Las y los Wannabes sexuales (y no estamos hablando de una raza de Bonobos) son oscuros personajes que coitan como si les estuviera rodando una cámara, con vistas a un hipotético porno casero mental, y anteponen siempre una pretendida estética postural durante el coito a la efectividad, duración o calidad del orgasmo, con posturas que parecen sacadas de El Potro se desboca (alocado pornete del ínclito Poli Díaz).
Huyan de esta gente, su calidad sexual ganará enteros... Finalizamos ya, no sin antes recordar que con las contribuciones y comentarios sobre sexo de la audiencia descentrada, podremos plantearnos una segunda parte sobre prácticas sexuales de Malasaña y aledaños en este siglo XXI.
Saludos.
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